Cuarentena por COVID19 y Vitamina D3

La cuarentena obligatoria por varias semanas necesaria para hacerle frente a la pandemia del Covid-19, puede ocasionar deficiencia de vitamina D, debido a que la mayoría no vamos a recibir los rayos solares durante el tiempo diario necesario para absorberla. De hecho, entre el 80% y el 90% de la vitamina D la absorbemos directamente del sol. Además, los rayos solares adquiridos a través de ventanas no producen vitamina D.

La vitamina D3 (colecalciferol), una forma de Vitamina D, se forma a partir de su precursor 7-dehidrocolesterol en la piel por irradiación ultravioleta. En el hígado, la vitamina D3 se hidroxila para formar 25-hidroxivitamina D3, que se metaboliza a su metabolito activo 1,25-dihidroxivitamina D3 preferentemente en el riñón.

Antes de la pandemia del COVID19, ya se había detectado que muy buena parte de la población, especialmente aquella que habita en lugares con poco sol, tiene marcada deficiencia de vitamina D en niños, jóvenes, adultos, mujeres postmenopáusicas y ancianos, estos últimos, sobre todo si tienen fracturas osteoporóticas, donde la prevalencia de niveles bajos de 25-hidroxivitamina D llega al 100%.

 

Importantes endocrinólogos coinciden en que el déficit de vitamina D actualmente es muy frecuente a nivel mundial, siendo lo recomendable una concentración sérica de 30-50 ng/mL. Hay estudios que demuestran que el 88% de la población tiene concentraciones inferiores a 30 ng/mL, un 37% valores que no superan los 20 ng/mL y hasta un 7% niveles medios por debajo de los 10 ng/mL.

En personas mayores de 65 años se han descrito concentraciones de vitamina D3 por debajo de 20 ng/mL en más del 80% y en menores de 65 años, el déficit alcanza al 40% de la población.

Los expertos aclaran que la vitamina D participa en el mantenimiento del balance de calcio en el organismo, en la formación y en el mantenimiento de huesos y dientes, en el correcto funcionamiento del sistema inmunitario y podría tener un efecto protector frente a diversas enfermedades.

Ahora, debido al aislamiento, debemos seguir una dieta adecuada e incluir fuentes ricas en vitamina D o tomar un suplementos de vitamina D3. Durante la cuarentena, la gran mayoría de personas que no disponen de jardín o terraza en las que puedan tomar el sol van a ver reducidos los niveles de este micronutriente en el organismo. El consumo de pescados grasos como el salmón, el atún y las sardinas, son buenas fuentes de vitamina D. El hígado de res, el queso y la yema de huevo también aportan vitamina D, aunque en pocas cantidades.

Además de su importancia fundamental para nuestro sistema óseo, su deficiencia se ha relacionado con condiciones como la depresión, mal funcionamiento de la tiroides, la hipertensiónla fibromialgia, la diabetes, la esclerosis múltiple, la artritis reumatoide, a un aumento del riesgo de la preeclampsia y a la resistencia a la insulina durante el embarazo. Más recientemente, los niveles bajos de vitamina D3 se han asociado con una mayor prevalencia de degeneracion macular relacionada en edad temprana.

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