Más Sobre La Vitamina D y EL Sistema Inmune

 

La sangre contiene muchos tipos de células: glóbulos blancos (monolitos, linfocitos, neutrófilos, eosinófilos, basófilos y macrófagos), glóbulos rojos (eritrocitos) y plaquetas.  Los glóbulos blancos son parte del sistema inmunitario del organismo. Estos ayudan a combatir infecciones y otras enfermedades. Un linfocito es un tipo de glóbulo blanco y es una célula inmunitaria elaborada en la médula ósea que se encuentra en la sangre y el tejido linfático. Los dos tipos de linfocitos son los linfocitos B y los linfocitos T. Los linfocitos B elaboran anticuerpos y los linfocitos T ayudan a destruir las células tumorales y a controlar las respuestas inmunitarias.

Los linfocitos T son células especializadas del sistema inmune que juegan un papel central como mediadores de la respuesta inmune celular dirigida principalmente contra agentes que se replican dentro de la célula como  los virus.

Se diferencian de los linfocitos B y de las células NK (o célula Natural Killer, en español «asesina natural») por poseer un receptor especial en la superficie de la membrana, el receptor de linfocitos T (también llamado TCR, por su denominación en inglés T Cell Receptor).

El profesor Carsten Geisler, del Departamento de Salud Internacional, Inmunología y Microbiología, de la Universidad de Copenague explica que “cuando una célula T es expuesta a un patógeno externo, extiende esa especie de ‘antena’ que actúa como receptor de la vitamina D, con la que busca esta sustancia”. “Esto significa que las células T necesitan la vitamina D. Si las células T no encuentran suficiente vitamina D, no podrán movilizarse”, explicó.

Las células T que son activadas con éxito se transforman en uno de los dos tipos de células del sistema inmune que existen. Ambas son células ‘asesinas’ que pueden atacar y destruir todas las células que lleven rastros de un patógeno externo o convertirse en células que ayudan al sistema inmune a adquirir ‘memoria’.

Las células ‘ayudantes’ envían mensajes al sistema inmune con información sobre los patógenos, para que el sistema inmune pueda reconocerlos y recordar su perfil en futuros encuentros. Las células T forman parte del sistema inmune adaptativo, lo que significa que funcionan enseñando al sistema inmune a reconocer y adaptarse a las amenazas en constante cambio.

 

En concreto, según el profesor Geisler, este avance “puede ayudar a los científicos a combatir enfermedades infecciosas y epidemias globales”. “Puede ser particularmente útil en el desarrollo de nuevas vacunas, en el trasplante de órganos y en las enfermedades autoinmunes.

Ahora bien, cómo adquirimos la Vitamina D?. Normalmente la adquirimos a través de la exposición al sol y a través de los alimentos.

Lamentablemente a través del sol, dadas las condiciones climáticas y el uso de bloqueadores solares, la obtención de suficiente Vitamina D es complicada. A través de alimentos, de igual forma, dado que son los pescados como salmón y atún los que más la aportan, siendo reducido el consumo en nuestro medio. En menor cantidad aportan los huevos y la leche.

Endocrinólogos ahora sugieren tomar suplementos en dosis diarias de 5.000 IU de Vitamina D3, o colecalciferol.

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